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Stefano Zylka

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Stefano Zylka

Mensaje por Nyx el Sáb Jul 02, 2016 1:25 am


No es malo dejarse arrastrar.
Mientras más me odias, más te amo.
Stefano Zylka

— Edad: 20 años
— Sexo:  Masculino
— Orientación Sexual: Bisexual
— Mundo: Múnich ,Alemania
— Nacionalidad: Italiana
— Grupo: Mafias
— Rango: Mafia Alemana/ VERTRAUEN
— PB: Sakamaki Raito - Diabolik Lovers






Descripción
psicológica
Stefano es una persona extremadamente masoquista y sádica. Tiene una actitud totalmente pervertida, lo que ocasiona que muchas veces, sus sesiones de fotos, terminen en acosos sexuales muy intensos hacia fotógrafos en general. Stefano es muy bromista, siempre está alegre y le encanta jugar. Tiene como pasatiempo molestar a cualquiera persona, pero si se ponen muy desafiantes, su personalidad puede cambiar a una más agresiva y termina "castigándoles" a veces de manera pervertida. Adora el sexo, el acoso y cualquier cosa que tenga connotación sexual. Si puede participar en cosas que sean altamente sugerentes, no se las piensa ni un solo minuto.
Tiene un ego muy grande, ya que sabe perfectamente que es atractivo. Suele poner algunos apodos o acortar nombres, solo por el hecho de molestar o provocar. Suele aprovecharse mucho de sus poder adquisitivo para comprar a quién sea o lo que sea. Es amante de la moda y del internet. Siempre traerá las cosas mas lujosas y las mas caras.  No es enamoradizo, pero si alguien le interesa, lo acosará hasta hacerlo suyo. Obsesión insana podría ser. Es sumamente posesivo, y si alguien le hace enfadar, es capaz de hacer hasta lo indecible.

Descripción
física
Stefano, es alto, 1.82cm de estatura, delgado con un peso de 70 kilogramos, mientras que tiene una buena coneicion fisica, ya que hace ejercicio regularmente, aunque no deja que sus musculos se marquen mas de lo necesario, especialmente por su carrera. Tiene una piel muy blanca con algunos lunares en su espalda. Tiene tatuada una rosa roja en su gluteo derecho, es pequeña pero se puede ver claramente cuando esta desnudo. Tiene algunas cicatrices que se pierden facilmente en sus costados, pero tiene una especificamente en el tobillo, la cual no esconde, pero tampoco le gusta contar el como se la hizo.
Tiene un cabello rojizo y lo mantiene un poco largo, sus ojos son increiblemente verdes, expresivos. Su sonrisa siempre es traviesa y maliciosa. Viste comunmente siempre a la moda aunque nunca deja de lado, el uso de sombreros de ala corta.


Historia
...
Nacido en el seno familiar Zylka con un hermano mellizo. A Stefano siempre lo relegaron un poco ya que su hermano era algo enfermizo, por lo que le dieron mas cuidados que a él, pero aún así no le descuidaron del todo, pero su personalidad se volvió caprichosa, traviesa y bastante cruel algunas veces.
Conforme fue creciendo, sus padres le mandaron -como castigo- con su tía, una mujer sumamente estricta y educada... aparentemente, ya que con ella aprendió a ser un manipulador, sádico y masoquista al mismo tiempo. Con su tía, emprendió viajes por todo el mundo, ganándose una pequeña fortuna propia gracias a muchas actividades ilegales que hacía con su tía.
Conoce el placer de la carne a los escasos 15 años con una jovencita que fue entregada para aquel fin a la tía. La jovencita jamás la ha vuelto a encontrar en su vida. Stefano aprendió a como moverse entre el sexo, las drogas y muchas perversiones, inmiscuyéndose en la mafia Italiana rápidamente, sin embargo, tuvo que huir a los 17 años después de que su tía fuese asesinada. Se le dijo que mantendría la cabeza en su sitio si él no volví a pisar Italia, así que simplemente se fue al primer lugar que se le vino a la cabeza y este fue Múnich, Alemania.
Se instaló rapidamente y con la fortuna propia que tenía, podía hacer cualquier cosa, pero decidió que lo mas propio era hacer una vida publica que tapase sus negocios turbios que comenzaba a fraguar detrás de todo, así que entró en el lujoso mundo de la Moda, y no le fue dificil por lo que se instaló como Modelo de revistas locales y fue expandiendose por toda Alemania, inclusive, viajando a algunos otros países para sesiones de fotografías. Cuando estaba en un viaje a España, se enteró que su familia habia sido asesinada, su hermano estaba desaparecido por lo que toda la fortuna de los Zykla paró en sus cuentas bancarias, volviendose mucho más rico de lo que era.
En este momento, es alguien que posee una buena fortuna propia sumada a la que heredó de su padre.
Con el tiempo, su foruna, su forma de trabajar y más, hizo que la Mafia Alemana se fijase en él, por lo que contactó con Stefano y terminó siendo parte de ella, sabiendo que ellos podían darle mas facilidades de trabajar, en dónde conoció a quién se volvería su mas grande obsesión.



Extras
gustos
Cosas dulces
Frutas Rojas
Color Rojo y Esmeralda
El tiro al Blanco
Le gusta que le sean fiel.
Le gustan los juegos mentales
Le gusta jugar con la mente humana
Disfruta mucho el sexo, con hombres o mujeres por igual


Extras
disgustos
Cosas amargas o picantes
Color Amarillo.
Que le reten
Que le traicionen
Los que se creen valientes.
Que le perturben o le corten el rollo con alguien

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Re: Stefano Zylka

Mensaje por Nyx el Vie Jul 22, 2016 3:15 am







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Re: Stefano Zylka

Mensaje por Nyx el Vie Jul 22, 2016 3:15 am


Todo tiene un porqué, un porqué que duele.
Stefano Zylka





Introducción
reglas de cronología
► Todos los temas están acomodado según como se fue abriendo, así que tendrá esa cronología, a menos que se pacte lo contrario
► Suelo tardar una semana en responder un post, así que no se desesperen
► Pueden pedirme el rol que quieran, no tengo problema, pero para cualquier duda, visitar mi ficha.
► Si un personaje, cae en inactivo, y tengo tema con esa persona, el tema queda cerrado automáticamente.
► No reabro temas, prefiero dar por roleado esa escena y abrir la siguiente.
► No tengo problemas con post largos, ni con cortos. A mi eso de la cantidad de líneas no me importa, mientras sea un post que nutra a la trama.





Cronología
links

1
Privado con Alexander Lauther


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Re: Stefano Zylka

Mensaje por Nyx el Vie Jul 22, 2016 3:16 am


Por que si dolor no hay placer.
Stefano Zylka





Introducción
reglas de relaciones
► Todas las relaciones que aquí aparecen, fueron pactadas y/o roleadas.
► Siéntete libre de venir a pedir un lugar, pero considera que te pondré en los sitios que yo considere.
► No suelo agregar a nadie solo por que sí, así que si vas a pedirme que te agrege, debes de tener una relación vía cb al menos.
► Puedes ver mi ficha, si te interesa algún puesto en especifico.
► Todas las relaciones son VIP, así que aparecerán las imágenes de cada personaje


Relaciones
very important person


Alexander Lauther

"Albino-chan.
Tiene con él una relación de amor-odio. Tecnicamente está enamorado de él aunque ni Stefano ni Alexander -que le corresponde- lo aceptan abiertamente. Llegan a tener ciertos encuentros "violentos" que disfrutan mucho, especialmente Stefano se vuelve sumamente masoquista con él.
Quizá, Alexander sea su único punto débil.

Nombre del Personaje

Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación Relación


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Re: Stefano Zylka

Mensaje por Nyx el Vie Jul 22, 2016 3:18 am

Stefano

Código:
Tenía un pequeño trabajo dentro de los mejores círculos de la sociedad famosa de Múnich. ¿Quién mejor que un modelo, cantante y actor reconocido que es extranjero para llamar la atención lo suficiente y poder sacar la información que necesitaba?

Obviamente era el más indicado aunque también debía de admitir que se tipo de trabajos le agradaban más de lo que realmente le gustase admitir, y es que debía de obtener la suficiente información de los japoneses que sabía, se encontraban ocultos, pero tampoco debía de levantar sospechas o quizá terminaría muerto.

—Y tanto que me costó salir de mi amada Italia.— dijo mientras que salía de una merecida ducha a la habitación del hotel para prepararse. Este tipo de lujos que solo alguien tan extravagante como él se podía dar. Tomó un aperitivo de la mesa de comida y se lo llevó a los labios, aunque después se detuvo mirando el reflejo.

Tenía una pequeña pero visible cicatriz en su pecho, un recuerdo de su salida de Italia y su huida de la mafia Italiana. Sabía que si se topaba directamente con la Cosa Nostra, estaría muerto, sabía que estar entre los Alemanes, le daba cierta inmunidad en el país, pero lo hacía un enemigo completamente declarado hacia los que querían su cabeza. Sonrió suavemente.

—Ni que eso fuera a detenerme~ — susurró y después se terminó el aperitivo y se giró para caminar hacia la cama, en dónde se sentó aun desnudo y se secó el cabello rojo. Frunciendo el ceño suavemente.

Sabía que no estaba solo. O al menos, en ese instante, alguien llegaba.

—Si querías verme desnudo, no tendrías que venir a hurtadillas al hotel dónde sabes que me preparo para ir de cacería~— se levantó de la cama, sin mucho pudor de mostrarse desnudo al otro. —Alex~, ¿vienes a hacer el trabajo de mi guardaespaldas?, Cuando sabes que soy más letal que tú~  — se acercó al otro y le sonrió suavemente.

— o… ¿me extrañas tanto? — dijo suave y sutilmente, como si fuese secreto y le rodeó el cuello con ambos brazos, pegándose a él y mojando un poco su ropa.

Alexander

Código:
No sabía cómo carajo, pero tenía un presentimiento de que Stefano aún no estaba listo del todo para la misión que se le había conferido con anterioridad, y estuvo en lo cierto cuando al abrir la puerta y al cerrarla tras sí, lo primero que observo fue el cuerpo de su compañero completamente desnudo, sin nada que lo impidiese. Una anatomía que dejo al descubierto al momento de levantarse; causando un par de sorpresivas reacciones en Alexander por la desagradable… muy desagradable sorpresa o bienvenida, sea cual sea el caso.

—Aber… was zum Teufel ist-…?!—Las palabras que soltó el albino, en su idioma natal, quedaron atoradas en su garganta a mitad de camino, debido a una especie de sequedad bastante molesta. Trago duro, intentando remediarlo y observo cada centímetro de la repulsiva piel que se mostraba sin ninguna vergüenza frente a él; quedando por su parte, petrificado, helado y bastante incomodo por los comentarios que el otro soltaba.

Tan solo sus parpados quedaron móviles obligándole a cerrar los ojos un par de veces, como si pretendiera de esa manera salir de la pesadilla que según él, estaba sumergido.

Pero fue inútil. Todo era real. Demasiado real que incluso llego a percatarse de la pequeña cicatriz que portaba el pelirrojo en el pecho, la cual llego a parecerle bastante curiosa; porque una herida en esa zona en específica, era una muerte asegurada. Sin embargo, el mismo se encontraba más vivo que nunca, y jodiendo demasiado para su desdicha. —Tsk… ¡Eso quisieras! ¡Ya suéltame!—Mascullo enseguida, nervioso, y a su vez, ligeramente sonrojado.

Como era de esperarse, desvió la mirada, queriendo evitar formar parte del espectáculo que el otro estaba formando. Y sin más preámbulos subió ambas manos, tomo las muñecas ajenas, apretándolas lo suficiente para quitárselas de encima de una vez por todas, esperando a que ese pequeño percance no volviera a pasar por el resto de su existencia, por el bien de los dos, claro está.

—No vuelvas a tocarme. ¿Entendido? Y deja de decir estupideces, que solo estoy haciendo mi trabajo.—Se froto la frente con la diestra y desvió la mirada por toda la habitación. Cualquier punto focal era más interesante que la desnudez que mostraba su acompañante de batalla. — ¿Por qué carajo no estás listo? ¡¿No te das cuenta que se está haciendo tarde?!—Alcanzo a escupir aquella excusa, cuando el par de rubís que tenía por ojos se fijaron en el reloj de pared; el cual le dio suficiente motivo para dejar de lado todo lo demás y mirar la cara del italiano, con una clara en expresión de reproche en su semblante.

TRADUCCIÓN TSUNDEROSA.:
Aber, was zum Teufel ist los mit dir? = Pero, ¿Qué demonios te pasa?

(Según el traductor (?). Si esta mal, de todas maneras te dejare el supuesto significado para que no te enredes xD.)

Stefano
Código:
La mirada roja de Alexander se le antojó… curiosa. Siempre que podía, le gustaba molestarlo, era tan entretenido hacerlo enojar, sacar su “Tsundere” no tan interior siempre que podía, inclusive, haciendo que el otro se enojara hasta salir azotando la puerta mientras Stefano se partía de risa. Pero lo que también aceptaba –un poco a escondidas y regañadientes- que adoraba ver el rostro sonrojado del otro. Era como un delicioso y pecaminoso gusto que se daba de vez en cuando. Como en ese momento.

—Alexander, sabes que no entiendo bien el Alemán~— mentira realmente descarada ya que Stefano dominaba perfectamente cualquier idioma importantes por su carrera fuera de la mafia. Acarició la nuca del albino mientras se acercaba más y pudo notarlo. El aroma que desprendía el alemán era… único. No era fuerte, pero tampoco tan suave como una flor. Era varonil, pero tampoco empalagaba, no sabía cómo es que podía describirlo pero le gustaba.

Sonrió suavemente. Era inevitable que no le gustara semejante aroma tan… él.

Se apartó un poco, riéndose realmente con suavidad mientras sus ojos se achicaban, aunque verlo desviar la mirada hizo que sintiese un poco de rechazo pero su sonrisa no desapareció, inclusive cuando le tomó de las muñecas para apartarlo, simplemente dejó que el otro, lo alejase de él, sintiendo el frío de su desnudez. Se rió suavemente cuando lo soltó y después se giró suavemente, aun caminando sin nada de pudor enfrente de él.

El reclamo del otro, le provocó que casi terminara riéndose y la cara del otro, tan cerca, le hizo, realmente no poder resistirse a dar un paso más allá de su molesto y divertido juego. Se acercó y entrecerrando los ojos, lamió lentamente el labio inferior ajeno antes de apartarse y esperar la clara reacción ajena de forma mas violenta, usando el factor de la sorpresa para hacer que el albino, perdiese el equilibrio y hacer que cayese en la cama, sentándose en el regazo ajeno, mirándole.

—¿Sabes que me propusieron hacer desnudos para una revista?, estoy tentado a aceptar… — murmuró y le tomó las muñecas para aprisionarlo en la cama. —¿Qué debería hacer? — preguntó como cualquier cosa y después se inclinó a lamer la mejilla ajena hasta dejar un casi tierno beso en la oreja.

El juego estaba siendo bastante divertido, especialmente porque el albino estaba como… en shock, sonrojado, a su merced y no pudo evitar sentir esa satisfacción gratificante, recorrerle el cuerpo por lo que sonrió suavemente, apretando las manos ajenas, intentando distraer su atención en su oreja, logró tomar la corbata de su propia ropa que estaba cerca para amarrar –rapida y magistralmente gracias a su experiencia- para dejarlo sostenido sobre la cabecera de la cama.

—¿Sabes que si llego a la hora, levantaré sospechas?, Soy un excéntrico y famoso modelo. Conoces mi fama, cariño.— murmuró cuando lo miró atentamente, sentándose completamente en el vientre ajeno, viéndolo desde su altura. Sus ojos verdes se achicaron suavemente, su mano acarició con suavidad sobre la camisa de seda de Alexander. — Tengo suficiente tiempo para atenderte debidamente. —

Alexander
Código:
¡Maldito y mil veces maldito! Joder, como lo detestaba. Ya esto era demasiado. Si bien quería hacerlo sentir incomodo, no bastaba todo este espectáculo para hacerlo; solo hacía falta los primeros cinco minutos en su compañía, para querer mandarlo todo al carajo. Su cara estaba ardiendo; tanto por rabia, como también por vergüenza acumulada al sentir como la escurridiza lengua ajena se paseaba sobre sus labios y eso evidentemente, hizo latir su corazón, completamente desconcertado, de igual manera, o incluso peor de lo que estaba él en su totalidad.

En mero acto impulsivo, Alexander le dio un empujón. Pero a su vez, en cuanto camino hacia atrás, sus talones chocaron con el pie de la cama y la gravedad, se encargó del resto de su cuerpo.

Cayo sentado en el lecho y con la diestra, se limpió los labios, restregándoselos, como si quisiera quitarse todo rastro de la saliva del pelirrojo; sin dejar de fruncir el entrecejo a su vez. Aun así, no sabía si Stefano o era demasiado astuto, o era lo suficientemente puta como para ofrecerse de esa manera, sentándose en sus piernas, tomándolo nuevamente por sorpresa y al mismo tiempo, calentándolo a su vez; aunque, esto último, nunca lo afirmaría a ciencia cierta en voz alta. De hecho, se negaba a si mismo que eso pasara; no solo porque Stefano fuera un hombre, también estaba el gran contratiempo de que lo odiaba demasiado, y eso jamás cambiaría pasara lo que pasara... Porque si, lo odiaba mucho, ¿Verdad? ¡Si, por supuesto!

—¡Me importa una mierda que tengas que hacer desnudos! ¡Haz lo que te plazca, pero suéltame!—Movió los hombros e hizo fuerza para soltarse del agarre del otro; pero fue imposible.

Cada vez lo desconcertaba más y mucho más, y al girar el rostro, ahora el punto focal del pelirrojo, la nueva zona atacar... era su oreja. Denigró por lo bajo y soltó un gruñido. Esa zona era demasiado sensible, y al parecer su compañero ya se había dado cuenta de eso.

—Y si, conozco tu fama. La conozco demasiado bien...—Por esa misma razón, fue que llego temprano; para hacer que cumpliera su trabajo al pie de la letra, tal cual como el jefe lo había indicado. No obstante, el hombre que estaba sentado encima de él, con clara expresión de burla; tenía otros planes en mente. —Se te olvido también decir que eres… ¡Una prostituta barata y un flojo de primera, en esa gran y extensa “síntesis curricular”!—Escupió cada una de sus palabras, como si fuesen el más puro veneno; mientras que su cuerpo no se quedaba quieto. No se la iba a dejar nada fácil, para su desgracia.—¡Voy a matarte, apenas me suelte…! Lo juro…

Las piernas del albino se agitaron y movió la cadera, buscando apartárselo de encima; seguidamente, se mordió los labios lo suficientemente fuerte, frustrado, de que el objetivo en sí no estaba resultando como esperaba. Solo rogaba que su arma no se disparara en todo ese zarandeo; porque si mal no recordaba, le había colocado el seguro. Sin embargo, por una parte le fuera gustado que eso pasara, tan solo para dirigir la bala a la masculinidad ajena, dejándosela inutilizable para que aprendiera a respetar.

Stefano

Código:
La lucha que daba Alexander era realmente divertida. Sabía perfectamente que en cuanto se soltase el Alemán, su vida correría peligro, así que tendría que hacer que el albino terminase disfrutando lo que en realidad tenía ganas de hacerle. A parte, ya lo tenía completamente a su merced, como pocas veces podía tenerlo. Se mordió el labio por el sentimiento de anticipación mientras seguía aun sentado en el abdomen del otro y acariciaba con lentitud su pecho sobre la tela.

Tentador.

Demasiado, incluso para alguien como él.

Se inclinó hacia el otro mientras le echaba en cara semejantes insultos. —¿Son celos lo que escucho en ese reclamo, Alex~?— canturreó de algún modo emocionado y besó la mejilla del otro de forma rápida antes de apartarse de los movimientos bruscos del otro pero no dejó de pasear sus manos por todo el cuerpo expuesto del albino hasta que dio con algo curioso entre las ropas ajenas.

—Vaya, Vaya… ¿En serio pensabas ir armado?, ¿Tanto te preocupa mi seguridad? —y sacó lentamente el arma de su funda para tomarla con una de sus manos y acercarla a su rostro sin que su expresión juguetona se perdiera. —Bonita arma. Pero debes tener cuidado, el seguro es muy sensible~ — murmuró y tomándo el arma por el mango de esta, colocando su dedo en el gatillo, apuntó directamente a la cara del albino.

Clavó sus ojos atentamente a los rojizos del otro para después sonreír ladinamente. Con el pulgar, acercándose peligrosamente, quitó el seguro que estaba por encima del arma, en un sonido lento que parecía hasta escalofriante.

—Dime… ¿Me crees capaz de matarte aquí?—susurró suavemente antes de acercar el arma ahora hasta el pecho ajeno que había descubierto previamente mientras lo apuntaba a su rostro y puso el cañón directamente sobre la mitad del torso, aprovechando que estaba totalmente quieto ahora. Se inclinó para acercarse al rostro ajeno, cuidando de no presionar el gatillo para lastimar al otro, ya que de algún modo, no se veía realmente capaz de lastimar al albino.

Le entró la sensación de vacío cuando pensó que el otro no estaría. Fue… un sentimiento abrumador que hizo que retirara completamente el arma del pecho ajeno y volviera a ponerle el seguro debidamente al arma y besó el pecho ajeno, justo dónde el cañón había estado en un intento de querer dar a entender una disculpa velada por la amenaza tan clara que no estaba dispuesto a aceptar y estirándose completamente, dejó el arma en la mesa de noche.

Aun con sus labios pegados al pecho ajeno, comenzó a bajar lentamente por la piel tan blanca del otro, las amenazas del alemán de alguna forma lo golpeaban y hacían sentir que su pecho dolía, ardía. Le molestaba sinceramente que el otro le dijese de esos insultos y amenazas, pero siendo el albino, de alguna forma sentía que no importaba si él le mataba después de aquello y abrió suavemente los ojos cuando se detuvo en el vientre del otro para elevar la mirada, desabrochando el pantalón lentamente, deslizando la tela con suavidad, casi con caricias.

—¿Te vas a seguir resistiendo cuando tu cuerpo está reaccionando solo a esta prostituta barata?— susurró suavemente cuando bajó lentamente el resorte del bóxer y dejar al descubierta la hombría ajena que estaba más endurecida de lo que realmente esperaba.

Alexander
Código:
Muchas maldiciones atormentaban su cabeza, incitándolo a escupirlas una a una sin cesar; pero el hecho de que Stefano diera con el revólver, lo petrifico por completo, ahogándolas todas y cada una de ellas, tragándoselas hasta lo más profundo de su ser, incluso, se le revolvió el estómago por los nervios, proporcionándole así ganas de expulsar violentamente todo lo que había comido en el día sin ningún reparo. Por supuesto. No llego a hacer algo así; porque si bien el pelirrojo pretendía darse los aires de muy valiente, él por su parte podría hacer lo mismo, ¿No? No era la primera vez que tenía un arma en la cara como para paralizarse por más de cinco minutos.

—¡Vamos! ¡Adelante, imbécil!... ¿¡Qué esperas!?—Alexander quiso lanzarle más leña al fuego tan solo para provocarlo, molestarlo, frustrarlo tanto, para que finalmente gastara todas las balas en su cuerpo y lo dejara como un colador de pasta; al menos de esa manera moriría con honor y con la virginidad anal intacta, para mala suerte del italiano. Porque dudaba… enserio dudaba que fuese tan enfermo como para hacerlo con su cuerpo inerte, ¿Cierto? Estaba casi seguro de eso. No por nada lo conocía bastante bien, sabía que era demasiado marica, como para tener una parafilia tan extravagante y retorcida como esa. —¡Cobarde! ¡Mátame, ahora!

Pero lo que obtuvo como respuesta, fue algo completamente inesperado para sus neuronas.

El cuerpo del albino rápidamente comenzó a reaccionar ante todo el recorrido de los labios contrarios desde su pecho hasta su abdomen, centímetro a centímetro de su piel comenzó a erizarse y su zona baja era historia aparte; el cosquilleo y la excitación que le proporcionaba tales gestos eran demasiadas como para controlarse, pese a todas las contradicciones verbales que llego a lanzar.

Todo era demasiado sorpresivo y desquiciante, Stefano en si era demasiado impredecible y bipolar.

—Tsk… ¡Para con esto…! Joder, quiero matarte…—Cada beso que le daba, su reciente amenaza, su extasiante olor, su tono de voz tan cautivador y su maldita actitud; lo hacían caer a la locura, tanto de la buena manera, como de la mala, de tal forma que… ya no sabía qué carajo pensar, hacer, o tan siquiera responder, porque por mas retorcido que se escuchara, el pelirrojo maldito que tanto detestaba, al mismo tiempo lo hacía sentir endemoniadamente bien.—Scheiße… ¡¿Es ist nicht genug, um alle diese?!—Pregunto; desviando su mirar carmesí hacia un punto lejano de la pared que estaba a su costado, como si quisiera traspasar la misma para averiguar qué es lo que hay detrás de ella, y desaparecer por la misma con tan solo un parpadeo.

Porque ciertamente, le avergonzaba de sobremanera que Zylka no le quitara la vista de encima y que su miembro estuviera en la intemperie, como a su vez rígido a su completo merced.

—¡Basta!… Tarado, suéltame… ¡Y dejemos las cosas por las buenas!—Volvió a observarlo, haciendo una ligera pausa, intentando relajar su maldita respiración; la cual tristemente, ya estaba demasiado agitada... y para desgracia de Alexander, no solo era por el esfuerzo físico que había mostrado con anterioridad para quitarse a su compañero de encima; muchas cartas estaban en juego sobre la mesa y entre ellas estaban, lo mucho que claramente le estaba gustando, aun cuando su orgullo, su ego y parte de su cordura quisieran frenarlo de lleno.—Si valoras tu vida… ¡Juro que no te volare los sesos si lo haces!

TRADUCCIÓN TSUNDEROSA:
Scheiße… ¡¿Es ist nicht genug, um alle diese?! = Mierda... ¡¿Ya no te parece suficiente todo esto?!
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