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Belphegor - Príncipe de la Apertura

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Belphegor - Príncipe de la Apertura

Mensaje por Nyx el Lun Jun 27, 2016 6:10 am


pigritia
Después de la de conservarse, la primera y más poderosa pasión del hombre es la de no hacer nada.


Un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable, de manera tal que en su deseo, un hombre comete muchos pecados, todos los cuales se dice son originados en aquel vicio como su fuente principal.



Belphegor
Datos del Personaje

Mark Cain

Desde el inicio de los tiempos (Aparenta 20 años)

Príncipe del Infierno

Ángel Caído

Masculino

Bisexual


Descripción Psicológica

Veamos, conocerme no es complicado. Soy un príncipe que podría ser fácilmente complacido. Atiéndeme, hazme sentir complacido,  dame aquella lealtad y devoción que le darías al amor de tu vida. No es mucho, ciertamente. Soy alguien que prefiere el quedarse en un sitio privilegiado, ver hacia abajo y poder apreciar con tranquilidad como pasan las cosas, es divertido ver como todos se destruyen, como van cayendo, como se levantan sin siquiera mover una sola de mis plumas. Pero no te confundas al escuchar eso, no quiere decir que no me divierta cuando me toca participar, también busco el ser partícipe en algo que realmente me guste, como por ejemplo cuando se esclaviza a algún angelito, o cuando tengo que seguir algún plan de Lucifer para poder ver caer los pilares de los Ángeles.

Siento una fascinación por los humanos, son tan curiosas criaturas que me ha gustado observarlos desde la antigüedad. Han evolucionado de una forma tan perversa pero en esencia siguen siendo los mismos. Ver como se arrodillan ante el miedo, ante las riquezas, seducir sus pobres almas a la vagancia, a la comodidad. ¿Cuántos humanos no han dejado de luchar porque simplemente en dónde están “cómodos”?

Cuando era un Arcángel, me gustaba mucho la música celestial. Me relajaba tanto que podía dormitar mientras la escuchaba, los serafines siempre revoloteaban a mi alrededor para verme dormitar mientras cantaban alabanzas celestiales, es algo que nunca cambiará, aunque ahora la situación es diferente. Me gusta mantener a cantantes cerca de mí, inclusive podría decirse que suelo acercar a mí a tantos humanos que puedan cantar para mí. Creo que un par de veces he tenido bajo mi yugo a algunos serafines que en el principio de los tiempos cantaban para mí, pero terminan desesperándome con sus chillidos incesantes, asó que les mando a arrancar las alas y los lanzo al mundo humano.

Si quieres entender claramente cómo es que me muevo, es como si fuese un pequeño tablero de ajedrez y yo estoy simplemente viendo como las piezas, se van moviendo, cuadro a cuadro, acercándose, huyendo, atacándose, destruyéndose entre ellos mientras yo, solo los observo desde la comodidad de mi privilegiado lugar, en la cima, sin mover un dedo.  Ver cómo van rindiéndose, cansándose, como van derramando las lágrimas porque ya no pueden más, porque “están bien así”.

Podría decirse que soy alguien que puede planificar de tal manera sus pasos y los ajenos para hacer lo que sea necesario, no más, y dejar que los que le rodean, haga lo que reste. Me gusta ver como aquellos que tienen desesperanza, tristeza, acuden a mis confianzas, intentando ganarse una protección que les daré a cambio de que dejen de luchar.

Seis cosas aborrece Jehová, y aún siete, abomina su alma:
Los ojos altivos
la lengua mentirosa
las manos derramadoras de sangre inocente
el corazón que maquina pensamientos inicuos
los pies presurosos para correr al mal
el testigo falso que habla mentiras
y el que siembra discordia entre sus hermanos.

Proverbios 6:16-17


Soy alguien mimado, me gusta que me den aquel cariño y amor que los humanos sienten mientras que yo disfruto que den todo por mí. Siempre he sido así, inclusive cuando era tan puro y tan blanco como mis hermanos, es por eso que mancharon mis alas de realmente odio hacia todo aquello, los sonidos alegres, las risas escandalosas, la belleza que me fue negada ahora. Me acusaron de vagancia, me lastimaron cruelmente cuando simplemente estaba en paz y transmitía ese mismo sentimiento de tranquilidad a mis semejantes, apaciguaba la rectitud de Mikhael, inclusive, dejaba que la alegría desmedida de Ezequiel, su positivismo, se tranquilizara a mi lado.

Es por eso, que aprendí a detestar todo eso. Acusaron algo que no era cierto, y cuando vi claramente el dolor de Lucifer, cuando vi como Belial era ignorado, cuando noté como Asmodeo era desdeñada, cuando vi como las injusticias de todos los que éramos realmente hermanos, decidí unirme a Lucifer, luchar por algo que se me estaba negado. Ser feliz.

Porque existe un gran secreto que he guardado, un secreto que nadie sabe, y nadie conocerá. Alguna vez, encontré una motivación para dejar de dormitar, de elevar mis alas y ser lo que realmente debía ser, dejar de pasar tiempo con los serafines y sus canticos celestiales, volar alto, desplegar mis alas, dejar que todo lo que tanto deseaba, fluyera en mi para poder buscar esa felicidad de la cual Ezequiel era portador. Ahora mismo, lo que más me desagrada es escuchar acerca de felicidad, amor, trabajo duro… aquellas personitas, con aquella bendición, esas criaturas son justamente las que más disfruto en hacer sufrir.

¿Te preguntas ahora porque sigo al lado de Lucifer?, no soy del todo un desapegado, ¿sabes?

Lucifer me ofreció su mano, sus alas negras, se extendieron para dar paz y una efímera esperanza que no aceptaré más que delante del propio Lucifer que conoce mi verdadero interior. Ni siquiera mis hermanos me conocen tan a fondo como él, quizá Asmodeo, con quién estoy más apegado, podría intentar entenderlo, inclusive podría ver ciertas cosas que otros no ven en mí, pero nada más. No soy alguien que le guste pelear, ni siquiera tampoco soy alguien que le guste elevar la espada por mí mismo, aunque tampoco tengo problema en mancharme las manos de ser necesario, ver rendirse a un ángel, o mejor, a un arcángel, sería como mi ideal.




Historia



Sus enemigos, han sido hechos príncipes, sus aborrecedores fueron prosperados,
Porqué Jehová le afligió por la multitud de sus rebeliones; sus hijos fueron en cautividad a los pies del enemigo.

Lamentaciones 1:5


¿Qué puedo decir de mí historia?

Muchos de nosotros hemos sido borrados de la historia, las escrituras sagradas han sido tan manipuladas para beneficio de los ángeles, que mi nombre apenas si aparece una sola vez en la Biblia. Bien se dice que la historia es escrita por los ganadores.  Pero bien, hablaremos un poco de lo que la biblia oculta ante los ojos curiosos.

Soy una creación angelical, alguna vez, mis alas fueron blanquísimas y purísimas. Era un arcángel divino, hermoso, mi cabello era largo y rubio, como los más hilos finos de oro, portaba siempre ropajes pulcros y claros, mi piel no ha cambiado mucho, y desde siempre he usado los anteojos. Un poco de vanidad que todos los ángeles tenemos… perdón, teníamos.

El cielo fue realmente injusto con nosotros, aquellos que solo pedíamos igualdad entre los arcángeles. Mi pecado es siempre disfrutar de un canto angelical de los serafines, dormitar entre la paz que me daban, acusado de pereza y dejadez de mis obligaciones, siempre siendo reprendido de forma rigurosa por un Mikhael que no podía relajarse, o “aconsejado” por un Ezequiel que siempre me brindaba una sonrisa y una tranquilidad que me desesperaba algunas veces. Y fue quizá cuando comencé a sentir como a semilla del desprecio se sembraba en mi corazón, intentando retenerla, deshacerme de ella muchas veces pero nunca lo logré.

Dejé que me despreciaran y comencé a hacerme a un lado, pero Lucifer nunca dejaba que yo me perdiese, quizá por eso es que le tengo tanta confianza, tanto aprecio y quizá sí. Un poco de amor. Amor que me llevó a apoyarlo, siguiendo mi propio deseo, mi propia meta que nadie conoció más que el mismo arcángel más amado por dios. Ese dios que decidió lanzarnos sin misericordia al abismo de la oscuridad.

En aquel entonces, yo ostentaba mi poder como un Principado. Era metódico a la hora de hacer mi trabajo, buscando la manera de darles paz a aquellos humanos que estaban en guerra. La tristeza a mí me embargaba y era cuando volvía al cielo, a dejarme embeber por los canticos de los serafines a mí alrededor, dejaba que ese amor que profesaban por el padre, me relajara, sanara mi triste corazón. Algunos arcángeles no lo entendían, no comprendían claramente cómo es que yo podía dormitar de aquella manera entre los canticos, ni cómo es que pareciera que tomaba descansos indebidos de mi trabajo.

Lo que más me hacía sentir rencor dentro de mi corazón, no eran los regaños rígidos de Mikhael, si no la entusiasta sonrisa de Ezequiel, aquel que se acercaba a mí, intentando entender lo que yo sentía, queriendo darme algo que no me podía ofrecer. Mi felicidad, mi alegría, comenzaba a desaparecer lentamente y verle, me atormentaba, así que lo esquivaba completamente. Podría decirse que toda la frustración que tenía, venía exactamente de Ezequiel, y con el tiempo comenzaba a rechazarlo de forma mas descarada.

En mis ratos de soledad, de aquellos cuando caminaba entre la solemnidad de mi tristeza, podía observar de lejos como los que ahora son mis hermanos del averno, eran despreciados, hecho s aun lado, incluso, eran insultados de forma pudorosa y sutil, pero dolía. Yo no quería participar, no quería conflictos. Pensaba que Lucifer podría protegerlos a todos, porque así era él, porque así nos amaba a todos, pero todo se salió del camino que debía seguir.


Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste y no perdonaste;
Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra;
Nos volviste en orpobio y abominación en medio de los pueblos.

Lamentaciones 3:43-45


Cuando Lucifer decidió batir sus alas en nombre de las injusticias, cuando todos los demás arcángeles desplegaron sus alas para atacar, defenderse, pedir por sus ansiados deseos, yo no pude negarme, no lo hice, abrí mis alas frente a Ezequiel, enfrenté por fin aquel rechazo que sentía hacia él, lo vi llorar, lo vi sentir tristeza y me regocijé en ello, quise, desde entonces, verlo nadar en sus lágrimas, ver manchada su cara de sangre, de tristeza, de aberración, inclusive ver sus ojos podrirse por el simple hecho de que ha matado a alguien.

Aunque el Arcángel no lo ha hecho aún.

La primera guerra fue devastadora, y yo tengo un par de recuerdos de ello. Mi larguísimo cabello dorado, termino cortado por mi propia espada frente a Ezequiel mientras peleábamos. Le lancé el mechón de oro a sus pies, dejé que todo lo que nunca había dejado crecer en mi interior, germinara en odio, desprecio hacia todo lo que él representaba, levanté mi espada para mostrarle que él era alguien que realmente no entendía a los demás, que él solo se alimentaba de una felicidad que no le pertenecía, que era falso, que era un mentiroso. Y desde ahora, puedo decir que Ezequiel es quién más me revuelve el estómago pero también quién más me entretiene.

La segunda secuela es un secreto. Nadie, salvo los príncipes la conocen, así que deberás quedarte con ese pequeño misterio.

En aquella guerra, hubo secuelas, graves secuelas. Muchos humanos y ángeles menores que nos apoyaron, murieron entre el conflicto. Plumas blancas por todos lados, sangre, devastación, no había más que destrucción. Cuando los Arcángeles nos llevaron a los pies del padre. Lucifer a la cabeza, malherido, todos los que apoyamos fielmente al lucero de la mañana, humillados a los pies de los demás. Ezequiel parecía verme con piedad que odie.

Y a la fecha, sigue dándome demasiado asco que hable acerca de perdón.


Mis enemigos me dieron caza como ave, sin saber porqué;
Ataron mi vida vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí;
Aguas pusieron sobre mi cabeza; y yo dije: Muerto soy;

Lamentaciones 3:52-54


Cuando nos tiraron directamente al abismo, juré, mientras que mis alas iban tiñéndose de oscuridad, que me vengaría. Haría que Ezequiel volviese a llorar lágrimas de sangre, inclusive le haría pecar de todas las formas posibles para que se volviese un caído, arrastrarlo a mis pies y arrancarle después las alas lentamente. Aunque bueno, si de pronto parezco sádico, realmente no es mi culpa, todo fue sembrado desde hace tanto tiempo, que es algo ya natural para mí, odiar a Ezequiel.

Pasó el tiempo, adolorido y consumido por el odio y la oscuridad, fue cuando pude sentir claramente la presencia de Lucifer. Vivo. Sentí lo que pocas veces puedo sentir, alivio. Lo seguí, lo encontré con Beelzebub a su lado. Hinqué mi rodilla frente a él, dejando que viese mis heridas que estaban sanando y dejé que percibiera mi sed de venganza, mi odio insufrible al Arcángel que me arrebató todo y juré una lealtad eterna que no me atreveré nunca a romper.

Fuimos coronados como Príncipes del Averno, se nos otorgaron legiones, creamos demonios, hicimos ejércitos enteros para marchar contra el cielo. Luchamos por nuestras causas, y la causa de nuestro lucero oscuro.

Abrir la brecha fue una idea excelente, pero nos dejó agotados a todos, especialmente a Lucifer quien tuvo que tomar una siesta de un milenio entero, y Beelzebub permaneció a su lado. Los demás príncipes, restablecimos nuestra energía y partimos hacia el mundo humano, comenzando a repartirnos entre los humanos, aunque yo, preferí quedarme cerca de la apertura, creándome un mundo de poder, en los bajos mundos, siempre estando protegido por aquellos humanos que no se resistieron a él.

Lucifer despertó hace apenas unos dieciocho años,  diciendo que su Reina había nacido, dejándome realmente desconcertado, aunque no dudé de su palabra. Se nos ordenó el buscarla, encontrarla y traerla hasta sus brazos. Si bien no hago el “trabajo” que debería hacer personalmente, tampoco es como que dejase de hacerlo, he usado todas las influencias humanas que tengo para poder desplegar la búsqueda de aquella mujer que esta predestinada a mi Rey.

La guerra sigue en su máximo esplendor, hemos tenido bajas considerables, inclusive, algunos han sido acorralados pero no desistiremos. La venganza que he jurado, mi venganza hacia Ezequiel y todo lo que él representa, simplemente la consumaré, y por raro que suene, lo haré con mis propias manos.


Extras


► Su apariencia física en el mundo humano no es tan diferente a la angelical. Cabello negro, corto -que mantiene así por el mero hecho de que le recuerda a Ezequiel- y unos penetrantes ojos verdes intenso.

► Tiene un serio problema de odio hacia Ezequiel. Detesta todas las cosas alegres y hermosas. Aunque se divierte en jugar con los Principados, ya que sabe que son directamente los que están bajo la protección del Arcángel.

► Una de sus alas -lado derecho, la de abajo- fue rota en la primera guerra, así venciéndolo, aún ahora, esa ala aun es algo débil y odia aceptar esa parte de él. Solo los Principes saben ese pequeño detalle, ya que a simple vista, sus alas están completamente enteras y sanas.

► Es un hombre poderoso en el mundo humano, se encarga de "dirigir" a asesinos a sueldo, traficantes, tecnicamente es el dueño de todos los bajos mundos de los humanos, aunque en realidad nunca hace nada, solo mueve las piezas a su antojo y deja que todo fluya.

► Su arma, es una espada de doble filo en forma de Katana japonesa.

► Se mantiene en la brecha, cerca de ella, para vigilarla por lo que suele ver muy seguido a Lucifer cruzando.

► Lo que mas odia y detesta actualmente, es que le hablen de la alegría, fiesta, esfuerzo. Hace que pierda la calma y ordene cosas que a la larga termina arrepintiendose.

► Uno de sus pasatiempos aún, es leer y escribir. Es algo que aún disfruta mucho, el seguir los pasos de cada uno de los Principes, leer lo escrito y corregirlo, siempre intentando tener todo registrado.

► No es sádico, aunque lo parezca, ni tampoco tan frío. Es alguien que puede llegar a sentir ternura por algo que realmente sea adorable. Un cachorro o un bebé, puede adoptarlos y protegerlos, realmente no es algo que le moleste, lo que le enfada, es que tengan una fe ciega en algo que para él, no es verdadero.

► Algunas veces, extraña el canto de los serafines a su alrededor para poder sentir ese adormecimiento de antaño, lo que hace, buscar a algún serafin que cante para él, ocultando algunas veces su naturaleza.


Habilidades


► Puede manipular toda la oscuridad a su alrededor, mimetizarse y solidificarla a su antojo.

► Hace uso del viento, es su otro elemento que lo hace poderoso, ya que puede hacer remolinos de viento que puedan destrozar lugares enteros.

► Es habilidoso con la espada y un excelente combatiente, no suele ser tramposo en los combates, de espadas ni de cuerpo a cuerpo.

► Posee seis alas de gran envergadura, las cuáles pueden endurecerse y servir de escudo protector o de arma.

► Tiene una fuerza mental sobrehumana, pudiendo usar la telequinesis de forma potente y violenta aun sin usar un cuerpo humano en el cual deba poseerlo..

► Es un versado en las magias oníricas, capaz de meterse en los sueños ajenos para poder tomar posesión de los humanos, puede materializar cualquier sueño y crear pesadillas si así lo desea.



Debilidades


► Sus alas son su punto débil y, aunque no puede morir, si puede hacerle perder mucho poder si le son arrancadas. Le duele mucho su ala herida cuando está un arcángel cerca.

► Es débil al elemento tierra y electricidad. Los cuales pueden causarle muchísimo daño.

► No es tan poderoso como para enfrentarse directamente a Mikhael como general de generales, inclusive, algunas veces evita ese tipo de enfrentamientos.

► Siente cierta debilidad con los ángeles mayores, principalmente con los Arcángeles.

► Podría ser expulsado de los sueños de alguien solo por un ángel mayor o por una fé completamente arraigada por el humano, un bendito.

► Su poder telequinético no es absoluto, ya que cuando está cansado o está debilitado por la luz, puede fallar su poder.



Registro


Akashi Kuniyuki // Touken Ranbu



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Re: Belphegor - Príncipe de la Apertura

Mensaje por Nyx el Miér Jul 13, 2016 3:16 am


pigritia
Después de la de conservarse, la primera y más poderosa pasión del hombre es la de no hacer nada.


► Todos los temas están acomodado según como se fue abriendo, así que tendrá esa cronología, a menos que se pacte lo contrario
► Suelo tardar de entre una hasta tres semanas en responder un post, así que no se desesperen
► Pueden pedirme el rol que quieran, no tengo problema, pero para cualquier duda, visitar mi ficha.
► Si un personaje, cae en inactivo, y tengo tema con esa persona, el tema queda cerrado automáticamente.
► No reabro temas, prefiero dar por roleado esa escena y abrir la siguiente.
► No tengo problemas con post largos, ni con cortos. A mi eso de la cantidad de líneas no me importa, mientras sea un post que nutra a la trama.


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